Frases más cortas: textos más claros (3)

La tendencia a la redacción de frases muy largas no solo se observa en el lenguaje administrativo (véase entrada anterior). Es muy habitual en los textos periodísticos y se da por la misma razón: el empeño en decirlo todo en una frase. Como si la colocación de uno o varios puntos y seguido fuera a poner en peligro la unidad de sentido.

El texto siguiente es el primer párrafo de una noticia aparecida hace unos días en el Diario de Noticias, de Navarra:

PAMPLONA – El atestado elaborado por la Policía Municipal de Pamplona relativo al atropello mortal en el barrio de San Juan de Pamplona, hace casi un mes, del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, estudiante de Publicidad en la Universidad de Navarra, concluye que después de la inspección ocular del lugar de los hechos, de las manifestaciones verbales de los testigos, las lesiones que apreciaba la víctima y los restos de daños apreciados en el vehículo del conductor imputado se deduce que el atropello pudo producirse cuando la víctima se encontraba en la calzada junto a una chica y que el conductor del vehículo no se percató de la presencia de los dos jóvenes en su camino.

Además de la extensión exagerada (117 palabras), hay varios factores en este texto que dificultan la lectura. Me refiero, en primer lugar, a la distancia anómala entre palabras estrechamente relacionadas: atropello mortal / del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño. Lo esperable es que del joven de 22 años E.R.P. vaya justo a continuación de la expresión atropello mortal, a la que complementa. Una redacción mucho más lógica y clara es esta: …relativo al atropello mortal del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, ocurrido en el barrio de San Juan de Pamplona, hace casi un mes. También es exagerada la distancia entre las dos palabras que funcionan como núcleos del sujeto y del predicado: atestado y concluye. Cuando leemos el verbo concluye tenemos que volver atrás para identificar el sujeto al que se refiere.

En segundo lugar, la redacción del resto del párrafo resulta confusa. No tiene sentido emplear la expresión después de para encabezar esa serie extraña de cuatro elementos: inspección ocular, manifestaciones verbales, las lesiones y restos de daños. Suponemos que quiere decir algo así como que si se tienen en cuenta estos elementos... Llama la atención por incorrecta la expresión las lesiones que apreciaba la víctima.

Propongo una redacción más clara y legible:

La Policía Municipal de Pamplona ha dado a conocer el atestado relativo al atropello mortal ocurrido hace casi un mes en el barrio de San Juan, de Pamplona. La víctima fue el joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, estudiante de Publicidad en la Universidad de Navarra. En el atestado se tienen en cuenta la inspección ocular del lugar de los hechos, las declaraciones de los testigos, las lesiones que sufrió la víctima y los daños del vehículo del conductor. De todo ello se concluye que la víctima se encontraba en la calzada junto a una chica y que el conductor no se percató de la presencia de los dos jóvenes.

Lo que era una sola frase ahora son cuatro. Teníamos un párrafo largo, confuso, con errores y poco legible. Ahora es un texto formado por cuatro frases, correcto y mucho más legible.

Frases más cortas: textos más claros (2)

La redacción de frases muy largas, frases que con frecuencia son también párrafos, es lo habitual en el lenguaje administrativo. Podemos comprobarlo accediendo a cualquier boletín oficial.

Hay quienes creen que es algo inevitable, que no hay otro modo de redactar. “Siempre se ha hecho así”, dicen algunos funcionarios, que no se atreven a tomar la iniciativa para simplificar la lengua que utilizan. Saben que hacerlo ayudaría a la ciudadanía, al convertir los textos administrativos en algo mucho más legible. Pero temen romper con la tradición o, simplemente, que sus superiores les obliguen a rehacer el escrito.

Veamos un ejemplo tomado Diario Oficial de Extremadura ( DOE 103, 1 de junio de 2015.- DECRETO 125/2015, de 26 de mayo):

La Junta de Extremadura, consciente de su responsabilidad en la búsqueda de instrumentos que permitan el mantenimiento del empleo y la empresa en Extremadura que contribuyen al desarrollo económico y social de la Comunidad, ha decidido en el ámbito de sus competencias, favorecer, a través de la puesta en marcha de unas ayudas para financiar los gastos de consultoría y asesoría técnica especializada en procesos de relevo generacional, la superación de las dificultades que tienen un número creciente de pequeñas y medianas empresas en nuestra región, debido a la falta de relevo generacional dentro de sus empresas. (97 palabras)
El procedimiento de concesión de estas ayudas, en virtud de lo dispuesto en el artículo 22.2 de la Ley 6/2011, de 23 de marzo, de Subvenciones de la Comunidad Autónoma de Extremadura, se efectuará en régimen de concesión directa mediante convocatoria abierta, al tratarse de ayudas destinadas a fomentar la consolidación y expansión de empresas que estaban en riesgo de desaparecer, con la repercusión que estas actuaciones pueden ocasionar en la revitalización de la economía regional y en el mantenimiento de empleo, objetivos prioritarios dada la actual coyuntura económica nacional y regional, lo cual fundamenta y motiva la aplicación de este régimen a estas subvenciones. (105 palabras)
Asimismo, mediante este decreto se pretende la modificación de la disposición transitoria única del Decreto 224/2014, de 6 de octubre, por el que se establece un régimen de incentivos autonómicos a la inversión empresarial en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Extremadura y se aprueba la convocatoria de estas ayudas, para dar solución a los problemas que vienen surgiendo en aquellos expedientes cuyas subvenciones fueron concedidas en virtud de decretos que ya no se encuentran en vigor, y que aún tienen obligaciones de mantenimiento impuestas con ocasión de la concesión, concretamente, en los supuestos en los que los beneficiarios comunican un cambio de titularidad a favor de otras personas físicas o jurídicas, con el fin de que les sea de aplicación el régimen jurídico previsto para idénticos supuestos en la normativa de estas subvenciones que se viene aplicando desde el año 2012, y que es el mismo régimen jurídico que se aplica en el actualidad a través del decreto que es objeto de modificación, al resultar dicho régimen más favorable. (171 palabras)

Son tres párrafos-oración, cuya extensión excede con mucho las recomendaciones de todos los especialistas en estilo llano, que sugieren no superar las veinticinco palabras.

Este modo de escribir es resultado de la tradición y, además, del miedo a emplear puntos. Se cree erróneamente que usar el punto y seguido rompe la unidad de sentido. Así, se añaden incisos y subordinadas, de tal modo que los lectores acaban perdiéndose en un laberinto y se ven en la obligación de releer y releer.

Sin embargo, podemos colocar un punto y seguido casi donde queramos, siempre que vaya acompañado de las modificaciones pertinentes. A modo ejemplo, propongo una nueva redacción para el primer párrafo: lo he aligerado, he modificado el orden para evitar incisos y he añadido dos puntos y seguido. Así, lo que era una oración de 97 palabas pasa a ser tres de 35, 30 y 28. Creo que el resultado es mucho más legible. Destaco los cambios más llamativos:

La Junta de Extremadura es consciente de su responsabilidad en la búsqueda de instrumentos que permitan el mantenimiento del empleo y la empresa en Extremadura, que contribuyen al desarrollo económico y social de la Comunidad. Por ello, ha decidido favorecer la superación de las dificultades que tienen un número creciente de pequeñas y medianas empresas en nuestra región debido a la falta de relevo generacional. Y lo hace a través de la puesta en marcha de unas ayudas para financiar los gastos de consultoría y asesoría técnica especializada en procesos de relevo generacional.

Veinticinco defectos que conviene evitar en el lenguaje administrativo

He aquí un texto inventado, en el que aparecen algunos defectos característicos, pero no exclusivos,  del lenguaje administrativo:

De alguna manera, entiendo que desde la Administración deberían de tomarse las medidas oportunas para que se solucione el tema de la expresión defectuosa en las comunicaciones administrativas, procedan estas de Alcaldía, de Policía Municipal o de Presidencia de Gobierno.

A día de hoy, son muchos los mensajes que hay que trasladar a la ciudadanía. Por eso, la Administración debería proceder a estudiar los mismos y, a partir de ahí, pensar en que, a futuro, el tema estará resuelto. Eso sí, hay que ser conscientes que no es un tema sencillo. Es por eso que hay que pedirle a los responsables que tomen las medidas oportunas para resolver esta problemática.

Finalmente, decir que la cuestión a tratar es seria e insistir que debe conllevar a un esfuerzo importante a nivel de los organismos implicados para que pueda ser posible llegar a un buen fin. Tal vez una ley regulando el modo de expresión  podría ser un buen punto de partida.

El texto revisado, con los defectos numerados y en rojo:

(1) De alguna manera, (2) entiendo que (3desde la Administración (4deberían de tomarse las medidas oportunas para que se solucione (5) el tema de la expresión defectuosa en las comunicaciones administrativas, procedan estas de (6) ( ) Alcaldía, de (6) ( ) Policía Municipal o de (6) ( ) Presidencia de ( ) (6) Gobierno.

(7) A día de hoy, son muchos los mensajes que hay que (8) trasladar a la ciudadanía. Por eso, la Administración debería (9) proceder a estudiar (10) los mismos y, (11) a partir de ahí, pensar en que, (12) a futuro, (5) el tema estará resuelto. (13) Eso sí, hay que ser (14) conscientes que no es un (5)  tema sencillo. (15)  Es por eso que hay que (16) pedirle a los responsables que (9) procedan a tomar las medidas oportunas para resolver esta (17) problemática.

Finalmente, (18) decir que la cuestión (19) a tratar es seria e (18) insistir (20) que debe (21) conllevar  a un esfuerzo (22) importante (23) a nivel de los organismos implicados para que (24) pueda ser posible llegar a un buen fin. Tal vez una ley (25) regulando el modo de expresión  podría ser un buen punto de partida.

Expresiones vacías, errores sintácticos, tendencia a lo rebuscado, pobreza léxica… Todo lo contrario del estilo llano.

Redundancia en el uso del verbo PODER

Estamos rodeados de redundancias. Y no solo en la publicidad, en la que nos ofrecen objetos o servicios completamente gratis. También en el lenguaje periodístico la redundancia abunda y nos hablan de locales absolutamente abarrotados, de un desgraciado accidente de tráfico, de que alguien insiste reiteradamente o del protagonista principal. En el mundo de la empresa se habla de los planes de futuro, y el lenguaje administrativo con frecuencia está cargado de expresiones de relleno que empeoran la legibilidad de los textos.

Hoy quiero centrarme en el uso innecesario del verbo poder. Un abuso tan extendido que muchas personas ya no lo perciben como tal. Veamos algunos ejemplos:

1. Es un poco tarde para poder aspirar a ganar el torneo (Sportmanía, 14-07-2015).
2. Va ser imposible el poder pagar la deuda griega (La 4, 14-07-2015).
3. Varios científicos han encontrado una manera de poder reciclar el CO2 (Cadena Ser, 19-08-2015)
4. Veremos si el corredor tiene alguna opción de poder disputar el final de la etapa. (TVE1 -23-08-2015)
5. Y explicó su origen: la gran caída de los ingresos con la crisis exigió emitir deuda para poder mantener el nivel de gasto público estos años. (Diario de Navarra, 25-8-15)
6. Se teme que la cifra de muertos pueda aumentar en las próximas horas. (TV5, 12-9-15)
7. Unos y otros se jugaban la supervivencia en el Eurobasket, la posibilidad de poder seguir luchando por el billete para los juegos de Río de 2016 y ese probable final de dinastía. (TVE1, 10-09-15)
8. El buen escritor ha de estar especialmente atento al efecto que pueda ocasionar su texto y, en particular, a evitar la posibilidad de que su escrito pueda resultar hiriente u ofensivo para el lector. (El libro del español correcto)
9. (…) por lo que resulta imprescindible pensar en los posibles efectos que nuestro escrito puede ocasionar. (El libro del español correcto)
10. Todo apunta a que el fuego podría haber sido provocado (Cadena Ser, 10-8-15)
11. Mordehai Vanunu, el científico que reveló al mundo el programa nuclear israelí en 1986, intenta poder salir del país tras 18 años de cárcel y otros doce de residencia obligada dentro del país. (Diario de Navarra, 12-8-15)
12. Desde aquí animo a que estén pendientes de las convocatorias que se publiquen, pues es una oportunidad de oro para poder acreditarse en lo que la experiencia laboral les ha enseñado. (Diario de Navarra, 12-8-15)

En todos los ejemplos mencionados, el verbo poder no aporta nada. Es una palabra que podemos eliminar, que conviene eliminar en favor de una expresión más clara, de un estilo más llano. Se entiende su presencia en la lengua oral, en la que la redundancia, las vacilaciones y las frases inacabadas son lógicas e irreparables. Pero no en los textos formales escritos. En un proceso de revisión mínimamente riguroso, repeticiones como esta deben quedar resueltas.

Dificultades con los relativos

Son muy frecuentes los errores en el empleo de los relativos. Veamos algunos ejemplos:

1. En cuanto a las personas que le acompañarán en el nuevo gabinete, Miguel Laparra ha valorado de forma “muy positiva” la elección del resto de consejeros, a los que algunos conoce personalmente y de otros tiene referencias profesionales.

(Diario de noticias, 17 de julio de 2015)

En este caso, la obsesión por decirlo todo en una sola oración ha llevado al autor a producir esta frase disparatada. Un punto y seguido bien puesto –o un punto y coma- resuelve muchas veces el problema:

En cuanto a las personas que le acompañarán en el nuevo gabinete, Miguel Laparra ha valorado de forma “muy positiva” la elección del resto de consejeros. A algunos los conoce personalmente y de otros tiene referencias profesionales.

También podría haber mantenido la construcción con el pronombre de relativo:

“…la elección del resto de consejeros, a algunos de los cuales los conoce personalmente; de otros tiene referencias profesionales”.

En otros casos, el problema consiste en la omisión de una preposición obligada:

2. Hay dos personas que se van y que yo quería agradecerles su dedicación.
3. Este es el cliente que ayer te hablé de él.
4. Me refiero a los lectores que no les gusta la ciencia ficción.
5. Se celebrará la exposición en el mismo lugar que se celebró el año anterior.
6. Haremos un informe en el que nos ocuparemos de ciertos aspectos que no se han ocupado otros.
7. La norma que hablamos ya no está en vigor.

Las frases correctas son así:

• Hay dos personas que se van y a las que yo quería agradecer su dedicación.
• Este es el cliente del que ayer te hablé.
• Me refiero a los lectores a los que no les gusta la ciencia ficción.
• Se celebrará la exposición en el mismo lugar en el que se celebró el año anterior.
• Haremos un informe en el que nos ocuparemos de ciertos aspectos de los que no se han ocupado otros.
• La norma de la que hablamos ya no está en vigor.

Tal vez la explicación para este error tan frecuente esté en que, al usar el pronombre, aún no se tiene conciencia de la función sintáctica que va a desempeñar en la oración que encabeza. Si en la frase número 4 el autor hubiera escrito “Me refiero a los lectores que no aprecian la ciencia ficción”, la frase sería perfecta, dado que el “que” es el sujeto. En cambio, con “gusta”, es complemento indirecto y se requiere la presencia de la preposición “a” y el artículo los”.

Que este error se dé en la lengua oral, incluso en la formal, es explicable. Pero no tiene justificación en la lengua escrita. Puede que figure en el borrador, cuando lo que interesa al que escribe es el contenido. Sin embargo, una revisión mínimamente exigente debe identificar el error y solucionarlo.

Por otra parte, en algunas frases detectamos que la preposición está desplazada: acompaña al sustantivo antecedente, en lugar de preceder al relativo:

8. –Con la persona que te fuiste de copas es poco de fiar.

La solución es fácil:

La persona con la que te fuiste de copas es poco de fiar.

Finalmente, hay un error muy consolidado en la lengua oral y en la escrita consistente en la no utilización cuando corresponde del relativo “cuyo” o de cualquiera de sus variantes. “Cuyo” es un relativo peculiar, síntesis del pronombre relativo “que” y del posesivo “su”. Es peculiar porque se refiere al antecedente pero concuerda con el consecuente:

9.-El bar que sus dueños no han pagado el impuesto será cerrado

El bar cuyos dueños no han pagado el impuesto será cerrado

Este uso está tan generalizado en la lengua oral, que una experta como Mar Garachana, que habla del fenómeno como “quesuismo”, dice lo siguiente:

En el registro formal, la Academia indica que hay que evitar la sustitución de cuyo por que su o por que + determinante, que son una descomposición de cuyo; el relativo y el determinativo. Sin embargo, en la lengua oral creemos que es más natural el empleo de que su que el de cuyo.
(GARACHANA, Mar, “Norma culta”, en MONTOLÍO, Estrella (Dir.), Manual de escritura Académica  y profesional (Vol. I), edit. Ariel, Barcelona, 2014, pág. 118.)

Y pone este ejemplo, que considera “correcto”: “¿Cómo que no te acuerdas de Juan? Sí, hombre, sí. Ese amigo mío que su padre es de Sevilla”.

Y en relación con el lenguaje jurídico-administrativo, la autora recuerda: “En expresiones hechas del tipo en cuyo caso, a cuyo efecto, a cuyo fin, con cuyo motivo, con cuya acción, en cuya circunstancia, por cuya causa, la Real Academia recomienda el uso del demostrativo o de tal“. (Pág. 119). Sería interesante que quienes redactan leyes, sentencias, informes o edictos lo tuvieran en cuenta.

Titulares muy mejorables

Sabemos que los periodistas tienen que escribir de forma apresurada y que ha desaparecido la figura del corrector, lo cual se traduce en la presencia notable de errores y erratas. Con todo, sería deseable un poco más de cuidado, al menos en lo que resulta más llamativo. Recojo a continuación varios titulares especialmente llamativos, tomados del Diario de Navarra del 25 de julio pasado.

Sólo un valenciano herido en los encierros de San Fermín sigue hospitalizado

La frase tiene más de una lectura, lo que quiere decir que es mejorable. Podemos entender que, de los valencianos heridos en los encierros de San Fermín, sólo uno permanece herido. Es la interpretación más lógica. La otra forma de interpretar el titular es que, de entre todos los heridos en los encierros de San Fermín, sólo uno, que es valenciano, permanece hospitalizado. Pues bien, leído el cuerpo de la noticia, esto es lo que el periodista quería decir.

El mismo día, el otro periódico local, el Diario de Noticias, da la misma información con un titular mucho más claro: Sólo uno de los heridos en los encierros sigue ingresado en el Complejo Hospitalario de Navarra.

El Alcalde colocará la ikurriña sin acuerdo de pleno previo

El problema está en la palabra “previo”. De figurar, debería hacerlo tras “acuerdo”. En realidad, no hace falta. Y convendría, por otra parte, incluir el artículo antes de “pleno”. El titular quedaría así: El alcalde colocará la ikurriña sin acuerdo del pleno.

Ha sido algo súper emocionante

Es sorprendente la utilización de la palabra “súper” como equivalente a “muy” o “extraordinariamente”. Es cierto que su uso está generalizado en el lenguaje coloquial de jóvenes y no tan jóvenes. Pero yo siempre he pensado que su traslado a la lengua escrita debería ser como prefijo, formando una sola palabra con el adjetivo o con el adverbio correspondiente, y no como elemento aislado: “Es superbueno”, “Lo ha hecho superbién”. ¿Deberemos acostumbrarnos a esta nueva forma?

Oier: “El tema de las denuncias por impagos está solucionado”

¿Los “temas” se solucionan”? Siempre he pensado que solucionamos –o no- los problemas. Oier, como otros jugadores del Osasuna, tenía un problema, no un tema, con el club, que parece que se ha solucionado.

Quintana salta los watios de Froome

Sin comentarios.

La acumulación de subordinadas en las frases muy largas

Quiero expresar de entrada mi respeto por la voluntad de estilo del autor del texto que me propongo comentar. Escribe así porque quiere, porque se siente cómodo, porque le gusta, porque le apetece impresionar a sus lectores… Supongo que es una opción, que sabe hacerlo de otro modo y que elige este porque es el que mejor se ajusta a su intención.

Debo reconocer que a mí no me gusta. Y conste que, con frecuencia, estoy de acuerdo con las opiniones que el autor manifiesta en la prensa y en la página WEB de Attac-España. Mi discrepancia no es ideológica sino estilística. Pienso que elige un estilo muy poco llano, poco claro, que exige a los lectores un esfuerzo demasiado grande. Tanto que varios lectores habituales de textos de opinión, a los que les he pedido que leyeran el artículo, me han confesado que no lo han terminado.

Veamos el texto:

Navarra sería de facto un escenario distópico fruto del Tejerazo de 1981, en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron invitados a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el sistema monárquico y la unidad indisoluble de España, pasando Navarra desde entonces a ser considerada cuestión de Estado, por lo que cualquier cambio institucional que se pueda producir en el viejo Reyno foral deberá contar con el visto bueno del establishment del Estado español, lo que hará imposible cualquier intento de instaurar un Gobierno alternativo al endemismo recurrente UPN-PSN, tesis refrendada tras el agostazo de 2007 (Pacto fallido PSN-NaBai-IUN) y el marzazo de 2014 (renuncia in extremis del PSN a la presentación de una moción de censura contra Barcina).

Recordar que con el actual Gobierno navarrista de Yolanda Barcina se habría producido una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, pues debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra habría llegado a un acuerdo tácito con el Gobierno central para frenar las leyes que apruebe el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución que señala que “el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA” (de lo que sería paradigma el recurso de la ley foral que otorga al Parlamento la potestad de aprobar los ERE de empresas públicas), lo que de facto ha supuesto el vaciar de contenido las competencias legislativas de una Cámara foral navarra devenida en barco amotinado que navegará sin rumbo fijo hasta las próximas elecciones forales del 2015.

(GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ: “La utopía factible en Navarra”, en Diario de Noticias, 19 de julio de 2014)

¿Por qué digo que el estilo es muy poco llano? Hay dos rasgos claramente conectados -no los únicos- que afectan negativamente a la legibilidad del texto. El primero y más llamativo es la anómala extensión de las frases; el segundo, la acumulación inevitable de subordinadas.

La primera frase, que coincide con el primer párrafo, consta de 125 palabras; la segunda, de 153. Y no es una excepción en el texto. Si accedes al artículo completo, comprobarás que ninguna frase cuenta con menos de 70 palabras (73, 119, 98, 107, 91, 89 y 85). Se trata, por lo tanto, de algo decidido por el autor; es un rasgo de su peculiar estilo. No contraviene ninguna regla gramatical, pero sí todas las recomendaciones de los especialistas en comunicación escrita, que aconsejan no superar las 25 palabras de media. Con frases tan largas, el lector pierde el hilo y se ve obligado a releer o, simplemente, opta por abandonar la lectura si esta no es estrictamente necesaria.

¿A qué responde esta manera de escribir? No he hablado con el autor, así que solo puedo apuntar una hipótesis. Creo que es víctima de una concepción equivocada de la oración gramatical. Se dice, con poco rigor, que las oraciones son “unidades completas de sentido”. El autor lo toma al pie de la letra, de modo que, cuando escribe, no termina la oración hasta que la idea está plenamente expresada. Por eso casi todas las oraciones del texto son, al mismo tiempo, párrafos. Insisto en que se trata de una forma errónea de concebir la oración gramatical. No es lo mismo “unidad completa de sentido” que “cierta autonomía semántica”, que es lo propio de la oración.

El segundo rasgo, íntimamente relacionado con el primero, es la presencia en cada oración de una gran cantidad de subordinadas. En el primer párrafo hay un verbo principal, “sería”, y luego una sucesión de subordinadas encadenadas de distinto tipo: adjetiva, sustantiva dependiente de la anterior (“a aceptar”), adjetiva, consecutiva (“pasando a ser considerada”), consecutiva, de nuevo, adjetiva, otra adjetiva (“lo que…”) y sustantiva (“de instaurar”). La solución estaría en convertir algunas de estas subordinadas en oraciones principales. Por ejemplo, podríamos colocar un punto y seguido tras “indisoluble de España” e iniciar la siguiente frase de este modo: “Navarra pasaría desde entonces a ser considerada…”. La relación semántica sería la misma, pero habríamos roto la unidad sintáctica y logrado frases más cortas.

El segundo párrafo responde al mismo esquema, con la circunstancia agravante de que comienza con el infinitivo “recordar”, algo claramente incorrecto: nótese que es el verbo principal, que debería estar en forma personal. Con colocar delante un “quiero” o un “debo”, el problema estaría resuelto. El que este uso se esté generalizando en la lengua oral no lo convierte en correcto. Por lo demás, el lector se enfrenta a otra sucesión de subordinadas, que se van enlazando: una sustantiva de complemento directo (“que con el actual….del PP”), una causal, otra final que incluye una adjetiva…

Salvo el error del arranque del segundo párrafo, el texto está bien escrito. El autor maneja perfectamente el idioma y, como analista político, demostró su finura, puesto que el tiempo y las recientes elecciones forales han venido a darle la razón. Pero no me gusta su estilo que, en mi opinión, es un serio obstáculo para trasladar el pensamiento del autor a los lectores.

La coma obligatoria en las frases explicativas

En algunos casos, poner una coma o no ponerla es opcional, depende del gusto personal de quien escribe. Pero en otros la coma es imprescindible, si queremos que nuestro mensaje sea claro, que se entienda lo que realmente queremos decir. En este párrafo, por ejemplo, son recomendables pero no obligatorias las comas que figuran tras casos e imprescindible; y podría ir entre comas la expresión pero no obligatorias.

Veamos lo que ocurre en el texto siguiente:

Los señores diputados han endurecido la situación profesional de los medios que no podrán fotografiar, retransmitir y trasladar las imágenes de entradas y salidas de acusados, imputados y similares de comisarías, penales y salas, con el argumento de que deben evitarse juicios mediáticos de personajes tocados por la peste de corruptelas y manejos varios y todo ello para preservar sus derechos de imagen, intimidad y otros similares.

(TXERRA DÍEZ UNZUETA: “Juicios mediáticos“, En Diario de Noticias de Navarra. 6 de junio de 2015)

En la primera frase, debería figurar una coma entre medios y que: la oración que introduce el que es explicativa. Eso quiere decir que lo que sigue se refiere a todos los medios, no a una parte de ellos. La ausencia de coma nos lleva a interpretar la oración de relativo como especificativa, lo cual querría decir que la limitación de la que se habla solo afecta a una parte de los medios. Es un caso claro de coma obligatoria.

Por otra parte, me resulta llamativo que el autor hable de la situación profesional de los medios. Es obvio que no habla de los medios sino de los profesionales que trabajan en ellos, en particular de los fotógrafos.

Para terminar, este fragmento es un párrafo-oración especialmente largo, que consta de 67 palabras. Un par de puntos sabiamente colocados harían el texto mucho más legible.

¿Por qué CANTARA en lugar de CANTÓ?

Me propongo comentar en esta entrada el peculiar uso reflejado en el título, que consiste en emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo, cantara, en lugar del pretérito perfecto simple, canté.

Es esta una cuestión que vienen estudiando gramáticos prestigiosos desde el siglo XIX. Ello quiere decir que no es un fenómeno nuevo. Pero creo que está adquiriendo peso, que se está extendiendo peligrosamente, sobre todo en el lenguaje periodístico. Así, es fácil encontrar frases como las siguientes:

1. Cita a declarar como imputado al que fuera gerente en 2009 y al exdirector financiero. (Diario de Noticias, 30 de mayo de 2015)
2. El juicio contra el exdiputado del PP Santiago Cervera por un presunto chantaje al que fuera presidente de Caja Navarra, José Antonio Asiáin, comienza mañana en el Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona. (Diario de Noticias, 31-05-2015)
3. El que fuera portavoz de la candidatura de Laura Pérez en Podemos para las primarias, Rubén Velasco, no ha logrado entrar en el Parlamento. (Diario de Noticias, 31-05-2015)

También en obras literarias se da el fenómeno:

4. El viejo palacio barroco comprado a los descendientes del conde de Regla, el que fuera el mayor minero del virreinato: la propiedad que le posicionaba socialmente en las coordenadas más deseables de la traza urbana. (DUEÑAS, M., La templanza, edit. Planeta, 2015, página 18).

En los cuatro ejemplos encajaría mejor fue que fuera. El pretérito perfecto simple sería el uso “recto”, mientras que la forma fuera es, empleando términos académicos, un uso “marginal”.

Quien esté interesado en conocer las opiniones de varios gramáticos puede consultar ROJO, G. y VEIGA, A., “El tiempo verbal. Los tiempos simples”, en BOSQUE, Ignacio y DESMONTE, Violeta (Dir.), Gramática descriptiva de la lengua española, Vol. 2, pp. 2867-2934, Espasa, Madrid, 1999.

Excepto Jerónimo Mallo, estos especialistas no llegan a juzgar el fenómeno como incorrecto o agramatical. Tal vez porque su origen está en el uso etimológico de la forma cantara como pretérito pluscuamperfecto de indicativo (‘había cantado’), uso que pervive en la lengua oral de algunas zonas del noroeste de España por influencia del gallego. Pero casi todos hablan de “abuso” o de práctica poco recomendable. He aquí algunas opiniones recogidas en el capítulo mencionado:

*Mero artificio literario que algunos escritores emplean, ya por afectar arcaísmo, ya con el afán de distinguirse del lenguaje corriente (Gili Gaya, 1943).

*Monstruoso solecismo y gravísima corruptela del idioma (Mallo, 1947).

*Surge con bastante frecuencia en la prensa que pretende ser solemne (Lorenzo, 1966).

*Pedante y arcaica (Gómez Torrego, 1989).

*Se registra en el periodismo amarillo, o sea en los artículos sensacionalistas que presentan crímenes, accidentes y el mundo del espectáculo, en artículos deportivos, en crónicas y reportajes (Hermerén, 1992).

La RAE, en Nueva gramática de la lengua española, Espasa, 2010, tomo I, páginas 1806-1807, se limita a constatar el fenómeno:

Constituyó un paso más en la evolución de la forma CANTARA la adaptación a los contextos de CANTÉ, desarrollada sobre todo en la lengua periodística, como en el discurso que pronunciara [= ‘pronunció’] ayer el candidato.

En mi opinión, Estamos ante un uso poco recomendable. No aporta nada sino que, al contrario, puede ser un factor de confusión: el hablante de español tiene muy asociada la forma cantara con la expresión de subjetividad (me gustaría que me escucharas) y con la condición (si tuviera tiempo, te ayudaría), entre otros matices.

El castellano tiene un sistema verbal muy rico, en el que el papel de las formas del subjuntivo está muy bien marcado. Utilizar una forma de subjuntivo con el valor de indicativo sólo puede contribuir a que los textos sean menos claros.

Tema, asunto, problema, cuestión… ¿Qué es más claro?

A comienzos de los ochenta, la palabra tema comenzó a usarse de una forma que a mí me llamaba la atención. Frases como Tenemos que hablar del tema de la organización del congreso empezaban a ser frecuentes en ambientes políticos y sindicales.

En aquellos años, muchas personas poco o nada habituadas a hablar en público tenían que expresarse en situaciones formales como debates o entrevistas. Yo tenía la sensación de que el uso recurrente de palabras como tema les daba cierta seguridad, les hacía sentirse en posesión del registro adecuado.

Como pasa tantas veces, el mal uso acabó generalizándose. Así, a pesar de las recomendaciones de todos los manuales de estilo, periodistas, políticos profesionales y personas de toda condición producen hoy frases como estas:

1. Le recomendamos que compre ese coche por el tema del consumo
2. Están muy preocupados por el tema de la charla de mañana
3. Le gusta mucho el tema del boxeo
4. El despacho no está mal, pero me preocupa el tema de la falta de luz
5. Tiene un tema serio con unos recibos pendientes de pago
6. El tema es que la compañía no dispone de dinero
7. La elección del modelo es un tema de gusto personal

Todas ellas son mejorables. El castellano dispone de soluciones sencillas para evitar este uso desacertado. En unos casos es recomendable prescindir de la palabra tema, sin más: su presencia no aporta más que confusión. Es lo que ocurre con las frases 1, 2, 3 y 4.

En otros, contamos con palabras como asunto, problema (frases 5 y 6), cuestión (frase 7), dificultad, inconveniente, conflicto

La RAE, para terminar, no es de gran ayuda en este caso, porque la primera acepción de la palabra tema es, en mi opinión, confusa:

“Proposición o texto que se toma por asunto o materia de un discurso”.

La consulta a Fundéu, fundación asesorada por la Real Academia Española, es algo más clarificadora :

“Tema es el ‘asunto’ o ‘materia’ de la cual trata algo, pero no ese algo en sí mismo”.

 Por lo tanto, conviene reservar la palabra tema para para frases como El tema de la película me ha parecido muy novedoso, y evitar frases como Mañana iremos al cine. ¿Qué te parece el tema?