Titulares muy mejorables (2)

Sigo sin entender el poco cuidado en la redacción de los titulares de prensa. Ya sé que es difícil condensar la información relevante en una frase y que hay que contar con los problemas de maquetación. Pero también sé que los redactores saben que el titular es lo único que muchas personas leen y que, por ello, deben cuidarlos especialmente.

Los titulares que siguen están tomados del “Diario de Navarra” del 18 de agosto pasado (1-6) y del “Diario de Noticias” del día 20 (7). Encontramos ejemplos de incorrecciones, de orden anómalo y de frases redactadas de tal modo que invitan a entender algo distinto de aquello que se quiere comunicar. Vayamos por partes:

1. Pantoja podría alargar su ingreso en prisión 

Tras la lectura del titular pedí a dos personas de mi entorno que lo leyeran y me dieran su opinión. Ambas interpretaron, como yo había hecho, que Pantoja podría estar más tiempo ingresada en prisión. Leído el desarrollo de la noticia, comprobé el contenido: Pantoja, que estaba ingresada en un hospital sevillano, iba a seguir allí un tiempo, con lo cual su reingreso en prisión se retrasaría varios días.

2. Aparece la chica de 14 años navarra que desapareció con otro menor en Sevilla

Orden anómalo. No hay incorrección pero el lector se siente sorprendido por el orden de palabras. Lo normal habría sido “La chica navarra de 14 años”. ¿A qué responde este cambio?

3. El sector confía que esta operación sirva para promocionar el vino navarro

El titular no suena raro, pero en él se comete un error al suprimir la preposición que rige el verbo “confía”: “El sector confía en que esta operación sirva para promocionar el vino navarro”. No se “confía algo”, sino “en algo” o “en alguien”.

4. Demandada con 36.000 € la ex alcaldesa de Baztán por Aroztegia

Tal como aparece el titular, lo razonable es creer que Aroztegia ha demandado a la exalcaldesa de Baztán y que le reclama 36.000 euros. Pues bien, esa no es la realidad. Resulta que La exalcaldesa lo era como cabeza de la plataforma electoral “Aroztegia eta gero Zer?”. La utilización del participio pasivo “demandada” nos lleva erróneamente a considerar que “Aroztegia” es el agente. Por el titular no sabemos quién es el demandante. Por otra parte, el autor comete el error de separar el prefijo “ex”, que debería formar una unidad léxica con “alcaldesa”. Este error quedó reparado en la versión digital.

5. Los ingresos fiscales de 2014 fueron 4.763 millones inferiores a lo presupuestado

No es la mejor forma de decir que en 2014 se ingresaron 4.763 millones menos de lo presupuestado.

6. Descienden un 76% los perros abandonados en diez años

Es evidente que lo que desciende no son los perros sino el porcentaje de abandonos. Y también que “en diez años” se refiere a “descienden” y no a “abandonados”, como sugiere el titular.

7. Finalmente, un titular de la primera página del otro periódico local, el “Diario de noticias” (20-08-2015):

66_DNot_20-08_15 - Recortada

-El prefijo “anti” debe ir unido a “tabaco”: “la ley antitabaco”.
-No es correcto decir “reducen a mínimos los fumadores en Navarra”, sino “reducen el número de fumadores en Navarra”.
-Finalmente, es muy llamativo el último enunciado: “Preocupa el incremento del consumo entre mujeres y de los tumores”. Una primera lectura nos lleva a pensar que habla del incremento del consumo de tumores.

Insisto: redactar bien es difícil. Y redactar buenos titulares lo es mucho más.

La acumulación de subordinadas en las frases muy largas

Quiero expresar de entrada mi respeto por la voluntad de estilo del autor del texto que me propongo comentar. Escribe así porque quiere, porque se siente cómodo, porque le gusta, porque le apetece impresionar a sus lectores… Supongo que es una opción, que sabe hacerlo de otro modo y que elige este porque es el que mejor se ajusta a su intención.

Debo reconocer que a mí no me gusta. Y conste que, con frecuencia, estoy de acuerdo con las opiniones que el autor manifiesta en la prensa y en la página WEB de Attac-España. Mi discrepancia no es ideológica sino estilística. Pienso que elige un estilo muy poco llano, poco claro, que exige a los lectores un esfuerzo demasiado grande. Tanto que varios lectores habituales de textos de opinión, a los que les he pedido que leyeran el artículo, me han confesado que no lo han terminado.

Veamos el texto:

Navarra sería de facto un escenario distópico fruto del Tejerazo de 1981, en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron invitados a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el sistema monárquico y la unidad indisoluble de España, pasando Navarra desde entonces a ser considerada cuestión de Estado, por lo que cualquier cambio institucional que se pueda producir en el viejo Reyno foral deberá contar con el visto bueno del establishment del Estado español, lo que hará imposible cualquier intento de instaurar un Gobierno alternativo al endemismo recurrente UPN-PSN, tesis refrendada tras el agostazo de 2007 (Pacto fallido PSN-NaBai-IUN) y el marzazo de 2014 (renuncia in extremis del PSN a la presentación de una moción de censura contra Barcina).

Recordar que con el actual Gobierno navarrista de Yolanda Barcina se habría producido una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, pues debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra habría llegado a un acuerdo tácito con el Gobierno central para frenar las leyes que apruebe el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución que señala que “el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA” (de lo que sería paradigma el recurso de la ley foral que otorga al Parlamento la potestad de aprobar los ERE de empresas públicas), lo que de facto ha supuesto el vaciar de contenido las competencias legislativas de una Cámara foral navarra devenida en barco amotinado que navegará sin rumbo fijo hasta las próximas elecciones forales del 2015.

(GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ: “La utopía factible en Navarra”, en Diario de Noticias, 19 de julio de 2014)

¿Por qué digo que el estilo es muy poco llano? Hay dos rasgos claramente conectados -no los únicos- que afectan negativamente a la legibilidad del texto. El primero y más llamativo es la anómala extensión de las frases; el segundo, la acumulación inevitable de subordinadas.

La primera frase, que coincide con el primer párrafo, consta de 125 palabras; la segunda, de 153. Y no es una excepción en el texto. Si accedes al artículo completo, comprobarás que ninguna frase cuenta con menos de 70 palabras (73, 119, 98, 107, 91, 89 y 85). Se trata, por lo tanto, de algo decidido por el autor; es un rasgo de su peculiar estilo. No contraviene ninguna regla gramatical, pero sí todas las recomendaciones de los especialistas en comunicación escrita, que aconsejan no superar las 25 palabras de media. Con frases tan largas, el lector pierde el hilo y se ve obligado a releer o, simplemente, opta por abandonar la lectura si esta no es estrictamente necesaria.

¿A qué responde esta manera de escribir? No he hablado con el autor, así que solo puedo apuntar una hipótesis. Creo que es víctima de una concepción equivocada de la oración gramatical. Se dice, con poco rigor, que las oraciones son “unidades completas de sentido”. El autor lo toma al pie de la letra, de modo que, cuando escribe, no termina la oración hasta que la idea está plenamente expresada. Por eso casi todas las oraciones del texto son, al mismo tiempo, párrafos. Insisto en que se trata de una forma errónea de concebir la oración gramatical. No es lo mismo “unidad completa de sentido” que “cierta autonomía semántica”, que es lo propio de la oración.

El segundo rasgo, íntimamente relacionado con el primero, es la presencia en cada oración de una gran cantidad de subordinadas. En el primer párrafo hay un verbo principal, “sería”, y luego una sucesión de subordinadas encadenadas de distinto tipo: adjetiva, sustantiva dependiente de la anterior (“a aceptar”), adjetiva, consecutiva (“pasando a ser considerada”), consecutiva, de nuevo, adjetiva, otra adjetiva (“lo que…”) y sustantiva (“de instaurar”). La solución estaría en convertir algunas de estas subordinadas en oraciones principales. Por ejemplo, podríamos colocar un punto y seguido tras “indisoluble de España” e iniciar la siguiente frase de este modo: “Navarra pasaría desde entonces a ser considerada…”. La relación semántica sería la misma, pero habríamos roto la unidad sintáctica y logrado frases más cortas.

El segundo párrafo responde al mismo esquema, con la circunstancia agravante de que comienza con el infinitivo “recordar”, algo claramente incorrecto: nótese que es el verbo principal, que debería estar en forma personal. Con colocar delante un “quiero” o un “debo”, el problema estaría resuelto. El que este uso se esté generalizando en la lengua oral no lo convierte en correcto. Por lo demás, el lector se enfrenta a otra sucesión de subordinadas, que se van enlazando: una sustantiva de complemento directo (“que con el actual….del PP”), una causal, otra final que incluye una adjetiva…

Salvo el error del arranque del segundo párrafo, el texto está bien escrito. El autor maneja perfectamente el idioma y, como analista político, demostró su finura, puesto que el tiempo y las recientes elecciones forales han venido a darle la razón. Pero no me gusta su estilo que, en mi opinión, es un serio obstáculo para trasladar el pensamiento del autor a los lectores.

La coma obligatoria en las frases explicativas

En algunos casos, poner una coma o no ponerla es opcional, depende del gusto personal de quien escribe. Pero en otros la coma es imprescindible, si queremos que nuestro mensaje sea claro, que se entienda lo que realmente queremos decir. En este párrafo, por ejemplo, son recomendables pero no obligatorias las comas que figuran tras casos e imprescindible; y podría ir entre comas la expresión pero no obligatorias.

Veamos lo que ocurre en el texto siguiente:

Los señores diputados han endurecido la situación profesional de los medios que no podrán fotografiar, retransmitir y trasladar las imágenes de entradas y salidas de acusados, imputados y similares de comisarías, penales y salas, con el argumento de que deben evitarse juicios mediáticos de personajes tocados por la peste de corruptelas y manejos varios y todo ello para preservar sus derechos de imagen, intimidad y otros similares.

(TXERRA DÍEZ UNZUETA: “Juicios mediáticos“, En Diario de Noticias de Navarra. 6 de junio de 2015)

En la primera frase, debería figurar una coma entre medios y que: la oración que introduce el que es explicativa. Eso quiere decir que lo que sigue se refiere a todos los medios, no a una parte de ellos. La ausencia de coma nos lleva a interpretar la oración de relativo como especificativa, lo cual querría decir que la limitación de la que se habla solo afecta a una parte de los medios. Es un caso claro de coma obligatoria.

Por otra parte, me resulta llamativo que el autor hable de la situación profesional de los medios. Es obvio que no habla de los medios sino de los profesionales que trabajan en ellos, en particular de los fotógrafos.

Para terminar, este fragmento es un párrafo-oración especialmente largo, que consta de 67 palabras. Un par de puntos sabiamente colocados harían el texto mucho más legible.

¿Por qué CANTARA en lugar de CANTÓ?

Me propongo comentar en esta entrada el peculiar uso reflejado en el título, que consiste en emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo, cantara, en lugar del pretérito perfecto simple, canté.

Es esta una cuestión que vienen estudiando gramáticos prestigiosos desde el siglo XIX. Ello quiere decir que no es un fenómeno nuevo. Pero creo que está adquiriendo peso, que se está extendiendo peligrosamente, sobre todo en el lenguaje periodístico. Así, es fácil encontrar frases como las siguientes:

1. Cita a declarar como imputado al que fuera gerente en 2009 y al exdirector financiero. (Diario de Noticias, 30 de mayo de 2015)
2. El juicio contra el exdiputado del PP Santiago Cervera por un presunto chantaje al que fuera presidente de Caja Navarra, José Antonio Asiáin, comienza mañana en el Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona. (Diario de Noticias, 31-05-2015)
3. El que fuera portavoz de la candidatura de Laura Pérez en Podemos para las primarias, Rubén Velasco, no ha logrado entrar en el Parlamento. (Diario de Noticias, 31-05-2015)

También en obras literarias se da el fenómeno:

4. El viejo palacio barroco comprado a los descendientes del conde de Regla, el que fuera el mayor minero del virreinato: la propiedad que le posicionaba socialmente en las coordenadas más deseables de la traza urbana. (DUEÑAS, M., La templanza, edit. Planeta, 2015, página 18).

En los cuatro ejemplos encajaría mejor fue que fuera. El pretérito perfecto simple sería el uso “recto”, mientras que la forma fuera es, empleando términos académicos, un uso “marginal”.

Quien esté interesado en conocer las opiniones de varios gramáticos puede consultar ROJO, G. y VEIGA, A., “El tiempo verbal. Los tiempos simples”, en BOSQUE, Ignacio y DESMONTE, Violeta (Dir.), Gramática descriptiva de la lengua española, Vol. 2, pp. 2867-2934, Espasa, Madrid, 1999.

Excepto Jerónimo Mallo, estos especialistas no llegan a juzgar el fenómeno como incorrecto o agramatical. Tal vez porque su origen está en el uso etimológico de la forma cantara como pretérito pluscuamperfecto de indicativo (‘había cantado’), uso que pervive en la lengua oral de algunas zonas del noroeste de España por influencia del gallego. Pero casi todos hablan de “abuso” o de práctica poco recomendable. He aquí algunas opiniones recogidas en el capítulo mencionado:

*Mero artificio literario que algunos escritores emplean, ya por afectar arcaísmo, ya con el afán de distinguirse del lenguaje corriente (Gili Gaya, 1943).

*Monstruoso solecismo y gravísima corruptela del idioma (Mallo, 1947).

*Surge con bastante frecuencia en la prensa que pretende ser solemne (Lorenzo, 1966).

*Pedante y arcaica (Gómez Torrego, 1989).

*Se registra en el periodismo amarillo, o sea en los artículos sensacionalistas que presentan crímenes, accidentes y el mundo del espectáculo, en artículos deportivos, en crónicas y reportajes (Hermerén, 1992).

La RAE, en Nueva gramática de la lengua española, Espasa, 2010, tomo I, páginas 1806-1807, se limita a constatar el fenómeno:

Constituyó un paso más en la evolución de la forma CANTARA la adaptación a los contextos de CANTÉ, desarrollada sobre todo en la lengua periodística, como en el discurso que pronunciara [= ‘pronunció’] ayer el candidato.

En mi opinión, Estamos ante un uso poco recomendable. No aporta nada sino que, al contrario, puede ser un factor de confusión: el hablante de español tiene muy asociada la forma cantara con la expresión de subjetividad (me gustaría que me escucharas) y con la condición (si tuviera tiempo, te ayudaría), entre otros matices.

El castellano tiene un sistema verbal muy rico, en el que el papel de las formas del subjuntivo está muy bien marcado. Utilizar una forma de subjuntivo con el valor de indicativo sólo puede contribuir a que los textos sean menos claros.

Más claro con verbos que con sustantivos abstractos

El castellano es una lengua muy poco rígida, que nos ofrece casi siempre varias opciones correctas. Podemos colocar primero el sujeto y luego el verbo, o al revés. Podemos comenzar con una circunstancia de tiempo o lugar, o situarla al final de la frase. Es una cuestión de estilo. Pero debemos ser conscientes de que no todas las opciones resultan igualmente claras.

El texto siguiente, tomado del boletín oficial de La Rioja, es un ejemplo extremo de un rasgo característico del lenguaje administrativo. Me refiero a uso abundante de sustantivos abstractos en lugar de los verbos respectivos.

Esta resolución tiene por objeto el establecimiento del procedimiento de selección para la elaboración de la lista de espera para la provisión temporal de plazas del Cuerpo Auxiliar de Administración General con experiencia en información y asistencia al contribuyente durante las Campañas de Renta, mediante la confección y presentación de declaraciones y borradores del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas establecida por la normativa del Estado para CCAA de régimen común, a través del Programa PADRE.

Tan correcto gramaticalmente es para la elaboración de la lista como para elaborar la lista. Ahora bien, una acumulación de sustantivos abstractos tan sorprendente como la que encontramos en este texto lo convierte en más difícil, en menos legible. En el texto solo hay dos verbos, uno de ellos participio: tiene y establecida. Por el contrario, aparecen nueve nombres abstractos.

Por otra parte, estamos ante una oración-párrafo de setenta y ocho palabras, en la que figuran, además, varias rimas internas poco deseables (establecimiento – procedimiento y selección – elaboración – provisión). Todo ello lleva al lector a percibir el texto como poco legible, muy alejado del estilo llano deseable en los textos procedentes de la Administración.

Frases más cortas: textos más claros

Una de las decisiones que debemos tomar al redactar la versión definitiva de un texto es la de la longitud de las frases. No hay reglas gramaticales sobre ello, así que tan correcta es una frase de quince palabras como una ochenta y cinco. Es una cuestión de estilo personal o institucional. Por eso podemos encontrar ejemplos de lo más variado en textos procedentes de todos los ámbitos: literatura, prensa, Administración…

¿Cómo adoptar entonces un criterio? Si mi interés principal está centrado en mis lectores, en facilitarles la comprensión del texto, estoy decidiendo escribir con estilo llano y la longitud de mis frases no deberá ser un obstáculo.

Los expertos en la materia y los libros de estilo más valorados recomiendan redactar frases que no pasen, por regla general, de veinticinco palabras. Hay algunos, incluso, que sugieren frases que no superen las veinte. (Puedes consultar CASSANY, D.: La cocina de la escritura y Afilar el lapicero. Guía de redacción para profesionales, el libro de estilo de El País o cualquiera de los documentos sobre lenguaje ciudadano que menciono en “recursos”.).

Veamos un ejemplo:

La jefa provincial de Tráfico de Navarra, Belén Santamaría, acudió ayer a Zabaldika a uno de estos controles ya instalados, donde señaló que la campaña “se superpone a otras que ya se realizan habitualmente para detectar alta velocidad o consumo de alcohol y drogas en conductores”, aunque en este caso tendrá lugar en carreteras secundarias, donde en 2014 se han producido el 78% de los accidentes mortales en Navarra.

Fragmento de una noticia de Diario de Noticiasde Navarra

El texto anterior está bien escrito. Pero es una frase-párrafo de sesenta y nueve palabras, que sería más legible si estuviera dividida en tres oraciones. Quien redacta debe saber que puede colocar un punto y seguido casi donde quiera, siempre que vaya acompañado de los ajustes lingüísticos necesarios. Veamos una posible solución:

La jefa provincial de Tráfico de Navarra, Belén Santamaría, acudió ayer a Zabaldika a uno de estos controles ya instalados. Allí señaló que la campaña “se superpone a otras que ya se realizan habitualmente para detectar alta velocidad o consumo de alcohol y drogas en conductores”. En este caso, la campaña tendrá lugar en carreteras secundarias, donde en 2014 se han producido el 78% de los accidentes mortales en Navarra.

Como puedes comprobar, el texto apenas ha cambiado. Las palabras son casi las mismas, pero las frases son más cortas (veinte, veintiséis y veinticuatro palabras) y el texto es mucho más legible.